Los CONFLICTOS de PAREJA se MANTIENEN a través del TIEMPO
El nivel de conflicto dentro de un matrimonio cambia poco con el paso de los años, lo cual es buena noticia para las parejas con escasas disputas y mala para las que pelean mucho, según un estudio que publica la revista estadounidense Journal of Family Issues.
El estudio, que hizo un seguimiento de mil parejas entre 1980 y 2000, encontró que el 16 por ciento de los matrimonios da cuenta de pocas disputas; el 60 por ciento habla de niveles moderados de conflicto, y el 22 por ciento de las parejas casadas señaló que mantienen muchas peleas y discusiones.
“No hubo mucho cambio en los niveles de conflicto a lo largo del tiempo”, señaló Claire Kamp Dush, autora principal del estudio y profesora de desarrollo humano y ciencias de la familia en la Universidad estatal de Ohio.
“Hacia los años finales del estudio hubo un leve descenso en el conflicto, que fue un poco más notable en las parejas con niveles altos de disputas”, añadió. “Pero aún así las diferencias, a lo largo de los años, fueron pequeñas”.
Kamp Dush condujo el estudio con Miles Taylor de la Universidad estatal de Florida.
Las investigadoras usaron datos de la encuesta Inestabilidad Marital a lo largo de la Vida, conducida por investigadores de la Universidad estatal de Pensilvania.
La encuesta telefónica comenzó con 2.033 personas casadas, menores de 55 años de edad en 1980, cuando se inició el estudio. Muchas de estas mismas personas fueron entrevistadas cinco veces más hasta 2000, y se les hizo una variedad de preguntas acerca de la calidad de su matrimonio y las relaciones con sus cónyuges.
El conflicto marital se midió por cuán a menudo los participantes dijeron que discrepaban en algo con sus cónyuges: jamás, rara vez, a veces, a menudo, o muy a menudo.
Las investigadoras encontraron que las personas que están en matrimonios con nivel bajo de conflicto son más propensas que otras a decir que comparten con sus cónyuges la toma de decisiones.
Las personas en el grupo de bajo nivel de conflicto son, asimismo, más propensas que las que dieron cuenta de niveles altos de conflicto a decir que creen en el matrimonio tradicional y que dura toda la vida.
Las parejas con menores conflictos y que participan equitativamente en la toma de decisiones son las que dan cuenta asimismo niveles más altos de felicidad y las que tienen niveles más bajos de divorcio, según el estudio.
Pero hay otro grupo de parejas con niveles bajos de conflicto, debido a que evitan áreas de disputa: los esposos en general no se involucran en las tareas del hogar. Pero estas parejas también comparten la creencia en el matrimonio de por vida y es poco probable que se divorcien.
Aproximadamente el 20 por ciento de los encuestados vivían en matrimonios volátiles, con elevados niveles de conflicto y niveles altos o medios de felicidad. Y el resto de los participantes estaba en matrimonios hostiles, que resultaron con las probabilidades más altas de terminar en divorcio.
ESTUDIO SOCIOLÓGICO: Se ha HIPERSEXUALIZADO y “PORNIFICADO” a la MUJER
Un estudio sociológico de la Universidad de Buffalo sugiere que los medios de comunicación están “pornificando” (traducción del neologismo que utilizan los académicos en su trabajo) a la mujer.
El estudio, titulado “La sexualización de hombres y mujeres en la tapa de la Rolling Stone” y que será publicado el mes que viene en la revista Sexuality & Culture, fue realizado por los catedráticos Erin Hatton y Mary Nell Trautner. Ambos estudiosos analizaron las tapas de las tres últimas décadas de la revista Rolling Stone y descubrieron que aumentaron “las representaciones sexualizadas de hombres y mujeres, pero sobre todo se multiplicó enormemente la hipersexualización de la mujer”.
Eligieron la revista Rolling Stone por su larga duración en el mercado y porque trata una gama amplia de iconos pop culturales, desde celebridades a políticos, de ambos géneros.
“En la década del 2000″, Hatton afirma que “hay 10 veces más de imágenes hipersexualizadas de mujeres que de hombres y 11 veces más de imágenes no sexuales de hombres que de mujeres”.
“Lo que concluimos de este estudio es que los medios populares como la Rolling Stone no están retratando a las mujeres como artistas o actrices que son sexy: están representando a las mujeres como artistas y actrices que están listas y disponibles para el sexo. Esto es problemático porque indica un estrechamiento decisivo en la representación de las mujeres a través de los medios”, indicó Hatton, según recoge el Huffington Post.
“No creemos que necesariamente sea problemático para las mujeres ser mostradas como ’sexy’, pero si creemos que es problemático cuando prácticamente todas las imágenes de las mujeres las retratan no simplemente como atractivas sino como objetos pasivos para los deseos sexuales de otras personas”, agrega.
El problema, según los autores, es que la hipersexualidad domina la representación cultural de los que significa ser una mujer en el día de hoy. Para el estudio, los medios son otro modo en el que todos nos medimos, y a pesar de que todos sepamos que hay trucos como la edición de Photoshop y de que la mayoría de las imágenes femeninas que se “ofrecen” no son reales, “compramos” lo que se nos presenta como una norma cultural.
En el trabajo, Hatton y Trautner citan extenso material bibliográfico que vincula la hipersexualización de las mujeres en los medios con la violencia sexual o las actitudes machistas hacia el sexo femenino.� Otro reciente estudio indica que no sucede lo mismo con el consumo de pornografía.
Citan también estudios que muestran cómo las imágenes de mujeres perfectas, hipersexies e imposibles de los medios incrementan los desórdenes alimenticios y la insatisfacción con el cuerpo, además de estar vinculadas a la insatisfacción sexual en hombres y mujeres,
Para los sociólogos, este bombardeo constante que acecha desde la tele o los mismos kioscos no hace otra cosa que consolidar la tiranía de los “debería”, con el recordatorio permanente de los medios para que seamos más flacos, más felices y, de paso, súper seductores y atractivos.
Los sueños y la fisica cuantica
Una de las cosas que nos define la realidad tal como la conocemos es la percepción de la continuidad de tiempo y espacio. Solemos distinguir lo que es sueño de lo que es realidad cuando estamos en estado de vigilia.
Nuestra lógica lineal y percepción material, entre otras cosas, sirven para no perdernos en un universo cuántico de posibilidades infinitas. Cuando despiertos nos situamos entonces en el “colapso de la materia” como dicen los físicos cuánticos y no en ondas de posibilidades como supuestamente ocurre en los sueños.
En el universo de la materia, o cuando estamos despiertos, la cuestión, a saber, es que absolutamente todos los escenarios que vivenciamos dependen de la decisión de la mirada del observador. Éste elige lo que va a “colapsar” en un evento material, o sea, en un algo físico. Tanto las ondas, que por la mirada del observador se organizan en eventos probables, como el colapso de la disposición de las ondas (pre-realidad material) forma parte de actitudes altamente creativas de nuestra mente/conciencia.
Dentro de esa percepción, el consenso colectivo tiene enorme responsabilidad para que la realidad física esté como está. Aunque esta elección sea sonámbula o inconsciente, está en todo momento verificándose y es poderosa. Somos todos co-responsables por los acontecimientos de nuestra realidad, y asimismo por el status físico del planeta. Estamos mentalmente interconectados en un amplio proceso creativo de manifestación.
Si tú por casualidad no sabes lo que quieres, si pasas de todo o incluso te sientes incómodo con los rumbos de las situaciones que te toca vivir, es muy probable que seas otra conciencia contaminada ayudando inconscientemente a fortalecer el “colapso” de algún sueño que no es el tuyo.
Reiterando, si no estás convicto y alineado contigo mismo, existe la posibilidad casi certera de que te sientas infeliz, viviendo un desvío de tu trayectoria por falta de atención. Puede que en este momento tu vida no tenga el menor sentido para ti, solo por la falta de capacidad para encontrarte con tu centro interior, por la falta de conocimiento sobre cómo leerte a ti mismo y sobre todo, de honrarte.
Una de las metas existenciales evolutivas de la humanidad es el desarrollo del control deliberado de nuestras vidas, o sea, la consciencia sobre qué es lo que nuestra unidad mayor desea manifestar. Jung denominó Self a esta unidad mayor.
Lo que da sentido a nuestra existencia es la cuestión principal y lo primero que debemos encontrar. Una vez hallado, hacerlo valer.
Evita, por tanto, cometer equivocaciones, pues los más variados rumbos de vida son ofrecidos desenfrenadamente. Desde los que tienen algún sentido, a los que están literalmente fuera de rumbo… Seducción y orientación sobre lo que es importante seguir, no faltan. Dogmas religiosos, sociales, estrategias de marketing, en fin, todo parece ser una venta y/o imposición sobre cómo deberías llevar a cabo la experiencia de tu jornada terrena.
Muchas orientaciones pueden ofrecernos el verdadero sentido de la existencia, pero desgraciadamente esto no ocurre siempre. Como sabemos, hay mucha imposición de metas y reglas, y a veces se hace difícil discernir entre lo acertado y lo erróneo, y peor, entre lo que juzgamos correcto pero no es lo adecuado para nosotros. Por otra parte, también hay muchas posibilidades sueltas por ahí, que para un buen observador, independiente, pueden servir como ingredientes para la creación de un “bollo”.
Las más diversas crisis suelen ocurrir cuando no vamos por el camino del corazón. Las insatisfacciones, cuando deflagradas, promueven corrección de metas y en esas ocasiones los escenarios conocidos suelen cambiar de modo sorprendente. A veces aterrador.
Parece como si estuviésemos en un terremoto en que se van personas de nuestras vidas, nos mudamos de casa, de país, de profesión, de pareja, etc. A veces nos apegamos a los “cachos” para afirmarnos en algo conocido, retrasando la llegada de lo nuevo que nos espera un paso más adelante. Incluso cuando se anhela la manifestación del sentido mayor, puede que al principio no consigamos ver nada con clareza. Miedo, dolor y desesperación frecuentemente oscurecen la nueva realidad que se dibuja. Pocos son los que comprenden el proceso con mente abierta y optimismo, postura esa más alineada con el verdadero principio creativo del cambio.
Podemos poner los más variados ejemplos. Desde personas que se aseguraron evitando la transformación de lo que literalmente sufrieron y aún sufren… Hasta las personas que se abrieron a lo nuevo y pudieron pasar por el extraño camino del “no lo sé” abriéndose para que el sentido mayor cruzase con la sabiduría de siempre por sus caminos.
No son sencillas ni fáciles esas jornadas de transformación y de rescate de sí mismo, pero invariablemente, siempre que ocurren deberían ser contempladas como ocasiones divinas de rescate y alineamiento de propósitos.
¿Dónde entran los sueños en esa cuestión existencial? Y a fin de cuentas ¿para qué soñamos? ¿Qué ocurre en nuestra mente, en nuestro mundo interior cuando soñamos? ¿Cómo queda la percepción de realidad y por qué cuando estamos soñando todo tiene una lógica diferente de esta nuestra de aquí, pero que en el sueño forma sentido?
Cuando soñamos tenemos una secuencia lógica guiada por nuestros sentimientos. Todas las imágenes que aparecen son definidas por los sentimientos que estamos vivenciando. En resumen, los escenarios son reflejos de nuestras actitudes mentales según lo que sentimos y buscamos.
Según Freud, los sueños son la tentativa de solucionar conflictos en relación a deseos no satisfechos. En cambio, Jung observa que en los sueños podemos entrar en contacto con arquetipos universales en busca de nuestra evolución. Otros teóricos definen los sueños de otras maneras. Pienso que todas las explicaciones son válidas y que todas dentro de este orden de comprensión tienen algo en común, que es la de experimentar de modos y maneras distintas la tentativa de resolver cuestiones existenciales. Lo hacemos vivenciando versiones de realidades por medio de nuestros sueños.
Según la visión de la física cuántica, los sueños serían la experimentación en ondas de las posibilidades a ser vivenciadas y materializadas aquí en este plano. Serían el test de realidades probables con el propósito de facilitarnos el conocimiento de nosotros mismos y por tanto, de nuestras elecciones… O la vivencia, quién sabe, de nuestra conciencia en láminas de realidades, tan físicas como estas nuestras, pero en otras dimensiones.
Obsérvese que según este precepto, un vidente puede ver algunas de esas ondas de posibilidad, las que están más cerca de materializarse, y a partir de ahí hacer su videncia sobre un factor concreto a colapsar, ello antes de que sea efectivamente elegido por el observador para este intento.
Los sueños son versiones de realidades donde nos representamos dentro de un simbolismo único y totalmente comprendido por el soñador en el momento soñado.
Hay mucha especulación sobre el arte del soñar. Están los sueños lúcidos, los sueños compartidos, los sueños premonitorios, las experiencias extra-físicas y por ahí va.
Creo que siempre que “soñamos” estamos vivenciando realidades tan vividas como estas nuestras.
Pienso que en esas experimentaciones se incluyen nuestros sueños/vida de aquí, o sea, nuestras experiencias. En resumen, estamos experimentándonos ahora y siempre. Estar lúcidos, con acciones deliberadas y sin miedo a entrar en contacto directo y responsable con todo cuanto podemos, parece ser nuestra cuestión mayor. Y mientras eso no ocurre continuamos en la rueda, perteneciendo a los sueños de otros, despertando de cuando en cuando en crisis para rectificar, en la suerte de que cuando eso ocurre, hacer buen uso de esos momentos.



