El OVNI como ente “psicoide”

El eminente psicólogo suizo Carl Gustav Jung definía a los “entes psicoides” como elementos a caballo entre una realidad psíquica y una física, como objetos de conocimiento que comparten presencia en esos dos mundos. Para él, el OVNI era uno de tales. Indiscutiblemente (y lo ratificó puntillosamente en su libro “Sobre cosas que se ven en el cielo”, Editorial Sur, Buenos Aires, 1961) tenía realidad física: dejaba marcas en sus aterrizajes, quemaba los campos, era detectado por el radar... pero también tenía una componente psicológica poderosísima; Jung pensaba que expresaba la idea de “mandala”, palabra sánscrita que significa “círculo”, que en Oriente remite a pinturas hechas para prácticas de meditación (generalmente afectando esa forma, aunque en ocasiones pueden ser cuadrados) con representaciones de acciones de dioses y semidioses, combates mitológicos y hechos históricos o legendarios) pero que también, siguiendo sus enseñanzas, se encontraría como un símbolo latente en el Inconsciente Colectivo de la Humanidad, para expresar la necesidad de búsqueda de sí mismo, o, más exactamente, lo que él llamó la necesidad de realizar (hacer realidad) el Proceso de Individuación. El completarse uno en sí mismo.

Leemos en “Actas de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas” de Londres, Tomo 35, parte 94, F.E. Leaning, “Estudio introductorio de los fenómenos hipnagógicos”, 1925”:

“Fui consciente de que algo se movía y giraba delante y encima de mi frente. Tomó la forma de un disco de unos cuatro pies (N. Del T.: aproximadamente un metro treinta centímetros) de diámetro. Dentro del disco estaba sentada una joven. Era una bella criatura, de rostro muy amistoso y encantador. Muy simpáticamente, me hizo señas con su cabeza. Le dije: “¿Quién eres?”. Me respondió: “Soy tu Auto – control”. En el libro del doctor Bramwell yo había leído que el objetivo principal de todo tratamiento hipnótico debe ser desarrollar el autocontrol del paciente, pero jamás se me había ocurrido la idea de que eso significaba desarrollar una joven”.

“Advierte cuán real soy”, me dijo, y extendió hacia mí su brazo y su mano. Palmoteé sus dedos. Oí el ruido que esto provocó y sentí el contacto. Luego, en esa ocasión, advertí algo extraordinario: sentí su mano como si fuera la mía. O sea, sentí lo mismo como si yo estuviera tocando mi mano derecha con mi mano izquierda. Sin embargo, mis manos no se estaban tocando, sino que descansaban sobre el cobertor de lana”.

“De inmediato, ella se dispuso a salir del disco. Sacó su pie. Todavía recuerdo la media de seda con bellos adornos. Yo podía ver cada punto de la seda. Por eso, directamente decidí que lo mejor era que ella se quedara allí, pues empecé a sentirme inquieto no fuera que algo se hubiera descompuesto (sic) en mi cerebro. Ella percibió de inmediato mi temor: lo pude ver en su cara. De modo que regresé a mi conciencia común y ella desapareció”.

Que duda cabe que si este episodio, detalle más, detalle menos, en vez de ocurrir a principios de siglo dentro de una espaciosa habitación hubiera ocurrido decenios más tarde a campo abierto, tendríamos un típico cuasi aterrizaje de un OVNI. Incluso, lo exiguo del “aparato” para transportar a su tripulante no deja de despertar ecos en mi memoria. ¿Nunca les llamó la atención las en ocasiones exiguas y estrechas proporciones de las “naves espaciales” en relación al tamaño de los tripulantes que luego aparecen emerger de ellas?.

Pero lo más importante es la identificación que de sí misma hace la aparición. Me recuerda otro caso, ocurrido en Zimbabwe, África, el 31 de mayo de 1974, cuando una joven pareja conduciendo de noche su automóvil por una carretera rural y despejada, fueron interceptados por una poderosísima luz proveniente de lo alto: Peter, el conductor, pierde el control del vehículo que parece ser controlado a distancia, mientras la temperatura dentro del mismo desciende muchísimo (estaríamos aquí ante otro vínculo entre Parapsicología y OVNIs: los fenómenos de “termogénesis” o cambios bruscos de la temperatura ambiental por causas aparentemente no físicas) y protagonizan un episodio de “tiempo perdido”. En hipnosis, él y su esposa, Frances, dicen lo siguiente: dentro del auto, nos programaron... mi esposa se quedó dormida, o la radio, que tenía la voz de “ellos”, la hizo dormir, de modo que no puede recordar mucho de lo ocurrido dentro del auto. Una forma se filtró hacia el asiento trasero, estuvo allí sentada durante todo el viaje y me dijo que yo vería lo que quisiera ver. Si lo quería ver como un pato, entonces sería un pato; si lo quisiera ver como un monstruo entonces lo vería como un monstruo”.

En otras palabras: la entidad, la inteligencia se presenta a sí misma como proteiforme, como oportunamente enunciáramos.

Es evidente en Jung su deseo de no profundizar en los aspectos materiales del OVNI, simplemente porque como psicólogo le resultaría irreconciliable admitir una inteligencia extraterrestre –en el sentido de “fuera de lo humano”- cuando acababa de perfilar con tanta justeza una teoría inconsciente sobre estas observaciones. Pero individuo honesto a rajatabla, no puede negar esa materialidad, aunque se limita a subrayarla en la introducción del trabajo ya citado. Aún más: en esos tardíos años ’50, la sola suposición de objetos extradimensionales, fuera del “pulp” de la ciencia ficción, era cosa de alucinados. Y no sería Jung quien en el ocaso de su vida arriesgaría todo el prestigio que tan duramente se ganó proponiendo esta explicación. Pero es obvio que cuando habla de los OVNIs como entes psicoides, esto es, objetos que tanto comparten una realidad física en el “allá afuera” del individuo como psicológica en el “aquí dentro” de su mente, seguramente estaba pensando en ello. Y, quien sabe, en las tremendas implicaciones. Porque si la realidad OVNI es psicoide, la evolución en las manifestaciones del fenómeno no habla sólo de un cambio en la exteriorización del mismo: habla también de una evolución en el psiquismo colectivo de la humanidad, ya sea porque el ovni produce el cambio psíquico o el psiquismo induce la evolución fenomenológica del ovni. Y esto es mucho más que un “salto cuántico” del Inconsciente Colectivo: es evolución, en un sentido biológico e histórico, lisa y llanamente. Simplemente, porque la unidad en la acción significa unidad en la finalidad.

Ciertamente, el genial psicólogo creía en los OVNIs como “símbolos”, pero entendiendo tal palabra no en un sentido peyorativo, de cosa ficticia, fetichista o imaginaria, sino como algo que representa lo vago, desconocido u oculto. No podía aceptar que el OVNI fuera lo que aparentaba ser, básicamente porque el sabía mejor que nadie que hay aspectos inconscientes en nuestra percepción de la realidad, como el hecho que, aun cuando los sentidos reaccionen ante fenómenos reales, visuales y sonoros, son trasladados en cierto modo desde el reino de la realidad exterior al de la mente. Dentro de ella, se convierten en sucesos psíquicos cuya naturaleza última no puede conocerse, porque la psiquis no puede conocer su propia sustancia psíquica. Por tanto, cada experiencia OVNI contiene un número ilimitado de factores desconocidos.

Los OVNIs son absurdos como los sueños. Pero, como ellos, existen. Dejan huellas físicas pero violan permanentemente “sus” leyes, tal vez para recordarnos que en buena medida tampoco son físicos. Aunque sospecho, que en realidad, son hiperfísicos.

El hecho es que muchos supuestos EBEs y ovnis presentan características (antenas en “V” los primeros, escalerita o faroles los segundos) anodinas, que parecen más tomadas de la mente de los testigos que respondiendo al uso real que pudieran darle los ET. Además, es más un ejemplo de conceptualización equivocada del futuro, que elementos de una civilización tecnológica.

A veces tengo la sensación que dentro de la interrelación del fenómeno OVNI con la historia humana estamos a un paso de vivenciar una “profecía autocumplida”. Creo que la presencia de los OVNI nos está anunciando algo, pero temo que nos ocurra como cuando el oráculo de Delfos le dijo al rey Creso que si cruzaba el río Halis, destruiría un gran reino; sólo después de haber sido derrotado completamente en una batalla, luego de cruzar el río, fue cuando ese rey se dio cuenta de que el reino aludido por el oráculo era el suyo propio. Si los OVNIs tienen un componente “psicoide” que interactúa con el Inconsciente Colectivo de nuestra especie, pueden estar comportándose como los sueños del Inconsciente Personal o Individual que, a veces, anuncian ciertos sucesos mucho antes de que ocurran en la realidad. Muchas crisis de nuestra vida –sin que se trate aquí de premoniciones- tienen una larga historia inconsciente. Vamos hacia ellas paso a paso sin darnos cuenta de los peligros que se van acumulando. Pero lo que no conseguimos ver conscientemente, con frecuencia lo ve nuestro inconsciente que nos trasmite la información por medio de los sueños. Si los OVNIs son sueños del Inconsciente Colectivo a caballo con la Realidad, están influyendo, interactuando, impulsándonos y advirtiéndonos. ¿De qué?. Eso, trataremos de desvelarlo en este libro.

No quiero abusar del término “símbolo” sin abundar un poco sobre su significado. Puntualicemos en principio la diferencia entre “signo” y “símbolo”, ya mientras el signo es siempre menor que el concepto que representa, el símbolo siempre significa algo más que su significado evidente e inmediato. Los símbolos no sólo se producen en los sueños. Aparecen en toda clase de manifestación psíquica. Hay pensamientos y sentimientos simbólicos, situaciones y actos simbólicos. Frecuentemente, hasta los objetos inanimados cooperan con el inconsciente en la aportación de simbolismos. En consecuencia, si el OVNI es símbolo, además de su existencia física lo es en tanto y en cuanto significa o remite a otra cosa.

El enfoque jungiano puede aportar una clave inédita para entender al fenómeno OVNI. No solamente por su aproximación revolucionaria –más aún, en la época en que fue formulado y mucho más, pues numerosos cultores del mismo ni siquiera lo han comprendido, o, parafraseando al maestro, están enfermos de “misoneísmo” –rechazo a lo novedoso—de realidades psicoides, a horcajadas entre el mundo de la materia y el mundo de la mente, sino porque libera una vía alternativa, que no es la del pensamiento lineal sino la del pensamiento alternativo, para conocer su origen. En “el hombre y sus símbolos” escribe así: “...Estos cuatro tipos funcionales corresponden a los medios evidentes por los cuales obtiene la conciencia su orientación hacia la experiencia. La percepción (es decir, la percepción sensorial) nos dice que algo existe; el pensamiento nos dice lo que es; el sentimiento nos dice si es agradable o no lo es y la intuición nos dice de dónde viene y adonde va....”. Quizás premonitoriamente, Carl Jung sembró nuestra inquietud de aunar una aproximación parapsicológica y esotérica al fenómeno OVNI.

Mencioné líneas arriba como muchos seguidores de la escuela jungiana parecen tener pánico de extrapolar y profundizar sus consideraciones. Esto es más que evidente en torno al fenómeno OVNI, donde se abusa hasta el hartazgo con la intención de reducirlo a la categoría de arquetipo. Pero en este y otros casos, el término “arquetipo” es comprendido mal, como si significara ciertos motivos o imágenes mitológicas determinadas. Éstos no son más que representaciones conscientes; sería absurdo suponer que tales representaciones variable fuesen hereditarias. Y, si son representaciones, y si el OVNI –o, mejor dicho, “la observación de ovnis”- es arquetípica, entonces es representación de algo. De qué, es tras lo que estamos.

Autor: Gustavo Fernández - Director de la revista digital "Al Filo de la Realidad" www.alfilodelarealidad.com.ar

admin | OVNIS | Domingo 16 Marzo 2008 12:22am
Mario, <> / Martes 18 Marzo 2008 12:04pm  
avatar

Querría saber como comunicarme con Gustavo Fernnández Gracias

[ Responder (0) ]
H.I., <> / Sábado 17 Mayo 2008 12:21pm  
avatar

Te puedes comunicar en el sitio web "Al filo de la Realidad" que figura al final del artículo.

[ Responder (0) ]
Enrique, <> / Miércoles 14 Mayo 2008 6:57am  
avatar

Hola a todos:

Por supuesto que los ovnis existen.Nuestro sistema solar es una parte pequeña del multiuniverso habitado por entidades como los seres humanos,pero con poderes paranormales casi todos éllos. Señores debemos de comprender que vivimos inmersos en una civilización galáctica,lo quieran ó no.Por lo tanto hasta los sueños más inverosímiles,son posibles en esta civilización,de la cual formamos parte. Este comentario viene a cuento,porque tengo el deseo de que toda nuestra humanidad,¡Despierte de una vez¡, para que pueda ver la "verdad" de la realidad que nos rodea.

[ Responder (0) ]

Dejar un comentario







Fuentes XML de comentario: RSS | Atom

canciones_enya

Main

Categorías

Contáctanos

:



:

:



Amigos

HABLA KRISHNAMURTI
HIERBAS Y PLANTAS MEDICINALES
F1 HOY
GNOSIS HOY
TURISMO MAGICO
WEB SIGLO 21
CANCIONES DE ENYA
TODO SOBRE ABEJAS