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KABALAAlgunas definiciones de lo que es Kabalá extraídas de los escritos del Rav Zukerwar, basados en la Tradición Kabalística del Rabino y Sabio Kabalista Itzják Luria Ashkenazi, que recibimos a través de nuestro Maestro el Rabino y Sabio Kabalista Mordejai Shainberguer, quien la recibió a su vez de su Maestro el Rabino y Sabio Kabalista Iehudá Tzví Brandwain, discípulo directo del Sabio y Rabino Kabalista Nuestro Maestro y Rabino Ieudá Leib haLevi Áshlag quien expresó: "La fusión con los Libros Verdaderos activan al hombre y le traen la voluntad y la fuerza de los sabios que escribieron dichos textos. El saber no es el objetivo del estudio, sino un medio para llegar a laVoluntad Superior, a la Voluntad y Deseo de Dar y Beneficiar en el corazón del hombre. Eso es lo que mide el nivel espiritual del hombre. Eso es todo el hombre". El vocablo Kabalá significa literalmente recepción, es decir que dicho estudio prepara al hombre para recibir todos los grados y planos de la vida como una realidad única.
El capítulo Pirkei Avót de la Mishná nos relata que: "Moshé Kibél Torá MiSinai Umsará leIehoshúa ... " : "Moshé recibió la Torá desde Sinaí transmitiéndosela luego a Iehoshúa . . . ". El vocablo kibél / recibió se refiere a la Kabalá / recepción. Todos los Patriarcas, Profetas y verdaderos Sabios del pueblo de Israel fueron y son Mekubalím/Kabalistas, es decir receptores y transmisores de la Sabiduría Interior de la Torá, la Kabalá. Kabalá es el conocimiento que nos enseña cómo recibir los diferentes grados de la Sabiduría que nos transmite la Torá. La verdadera construcción en la cual debemos invertir todos nuestros esfuerzos es la de construirnos interiormente. Hasta que el hombre no sea íntegro en su interior nada de lo que haga perdurará. Nuestro estudio y el desarrollo de nuestra vida de acuerdo a la Torá y la Kabalá no son algo externo a nosotros. Conforman nuestro SABER y fundamentalmente nuestro SER. A partir de ello nos convertimos en partícipes del "programa de la Creación" que consiste en beneficiar a todas las creaturas infinitamente. Es importante definir precisamente el área a la cual se aboca este estudio. De lo contrario podríamos perdernos en un laberinto de ideas ajenas a los objetivos de la Kabalá. El objetivo de este estudio es educar a la voluntad y al deseo del hombre hacia el bien colectivo que es la meta de la Torá: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". El único cambio posible que podemos lograr en la vida es la actitud interior, lo que deseamos en nuestro corazón. El "mejor" sistema socio-político-económico está destinado a fallar si el hombre es egoísta. En cambio, cuando cambiamos interiormente buscando el bien colectivo, el "peor" de los sistemas exteriores va a funcionar. Los verdaderos cambios y batallas se desarrollan en nuestro interior. Para ello el hombre debe conocerse y conocer las leyes que rigen todos los planos de la realidad. Entonces, tomará gradualmente conciencia de su raíz y objetivo, unificándose con todos los hombres y con su máxima identidad el Kadósh Barúj Hú.
admin | KABALA | Jueves 09 Octubre 2008 2:06am
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Una de las tantas maravillas matemáticas, con la que podremos formar cualquier número con 4 cuatros. Si quieres formar el cero: 44-44, forman una expresión igual a cero. El número 1, fácil: 44/44=1 El 2: 4/4 + 4/4, la suma de las dos fracciones es igual a dos.
El 3 es más fácil aún: (4+4+4)/4, ya que 12 dividido 4 nos da 3. ¿Y el mismísimo 4?, así: 4+(4-4)/4, vean que la operación (4-4)/4 es nula y la suma de 4+0 es igual a 4. El número 5 (mi favorito): (4x4+4)/4, lo que es similar a 20/4=5. Nótese que todos los números han sido formados por medio de 4 cuatros. El 6: (4+4)/4+4, recuerden que los signos de + y de -, separan términos, por lo que queda 2+4. El número 7: 44/4-4, similar a 11-4. El 8 escrito con 4 cuatros: 4+4+4-4 El 9: 4+4+4/4, o sea 8+1. Y el 10: (44-4)/4 Esto me lo encontré en un libro llamado ''El hombre que calculaba, Malba Tahan'', página 44. (en realidad la explicación es en la página 46, pero el capítulo empieza en la 44. Es que antes de meterse de lleno en los 4 cuatros... hay toda una introducción a modo de historia) de lacoctelera.com
admin | KABALA | Jueves 24 Enero 2008 12:09am
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Vamos a comenzar por lo parece más oportuno, por una precisiones de concepto y vocabulario. "Cábala" es la designación común desde el siglo XII d.C. para referirse a las doctrinas del "esoterismo y misticismo judíos". Parece que empezó a usarse así, restrictivamente (antes significaba sólo "tradición" de la ley oral), en tiempos de un rabino llamado Isaac el ciego, en la escuela alemana esotérica judía de esos momentos. Cábala es el sustantivo del verbo hebreo qabal, que significa "recibir" (por tradición). El sustantivo qabbalah designa la doctrina mística respecto a Dios y al universo recibida por revelación desde un remoto pasado y reservada para unos pocos elegidos. Al principio la cábala eran especulaciones que afectaban sobre todo al ámbito de los puramente místico, pero bajo la influencia de nociones filosóficas tomadas del neoplatonismo y neopitagorismo adquirió un tono especulativo y teosófico. Hay también otros nombres para designar la cábala y sobre todo a los cabalistas. Son los siguientes: "Los que conocen la gracia", "Los hijos del palacio real", "Los conocedores de las medidas", o los "conocedores" sin más y "dueños del conocimiento", etc. La cábala se llamó en España y en la Provenza en el siglo XII "sabiduría interior" (hokhmáh penimit), y los cabalistas eran los "sabios" o "conocedores" (maskhilim) de las cosas interiores. A partir del siglo XV quedaron fuera de uso todos estos nombres o perífrasis y se impuso el sustantivo cábala, y el adjetivo cabalista.
Aunque en las obras cabalísticas se muestre como una unidad, la cábala puede dividirse por comodidad en cábala teórica o teosófica (iyyunit), "ciencia de la divinidad", y cábala práctica o teúrgica (maasit), es decir la que pone al servicio de los hombres las fuerzas sobrenaturales. Por tanto, no hay que hacer sin más la ecuación cábala = mística. En su parte intelectual la cábala busca aprehender los secretos de Dios, los de la vida oculta de la divinidad, del universo (la creación) y del hombre (es decir, de las relaciones entre la vida divina, la creación y el hombre). Puede decirse que es mística porque tales verdades van más allá del intelecto y sólo se consiguen por revelación a quienes se unen místicamente a Dios…, y si es a través del éxtasis, mejor. Los cabalistas conciben a este Dios como tremendamente alejado, trascendente e incomprensible (el Deus absconditus -el Dios escondido- ya desde las especulaciones sobre la Sabiduría de los judíos piadosos de época helenística) pero a la vez un Dios que puede revelarse. En su parte práctica la cábala se acerca bastante a la magia. Hablaremos más tarde de ello. Orígenes de la cábala Para los judíos la cábala tiene orígenes muy antiguos y es una "tradición que viene de los Padres", es decir, de los antiguos Patriarcas bíblico. Para otros, la cábala y sus conocimientos tienen un origen posterior, desde Moisés en el monte Sinaí, que la recibió directamente de Dios al igual que la "Ley oral" y se continúa en la línea de los profetas. Según el apócrifo Libro IV Esdras 14,5-6, Moisés en el Sinaí recibió la Ley (22 o 24 libros) y unos 50 libros de enseñanzas ocultas. He aquí el texto: Me revelé abiertamente sobre la zarza, y hablé con Moisés cuando mi pueblo era esclavo en Egipto. 4Y lo envié y saqué a mi pueblo de Egipto, y le traje al monte Sinaí, y lo retuve conmigo muchos días, 5y le mostré muchas maravillas, y le manifesté los secretos de los tiempos, y el fin de los tiempos, y le mandé diciendo: 6estas palabras harás públicas y estas esconderás. 7Y ahora te digo: 8Los signos que (te) mostré y los sueños que viste, y las interpretaciones que oíste, colócalas en tu corazón, 9porque tú serás llevado de los hombres y morarás en adelante con mi Hijo y con tus semejantes, hasta que se consumen los tiempos. Así pues, según el texto Yhvh ordenó a Moisés que las primeras (obras) fueran hechas públicas, pero las segundas tenía que mantenerlas ocultas. Otros cabalistas pensaron incluso que las doctrinas secretas de la cábala habían sido reveladas a Adán, y que desde el primer hombre se habían transmitido sin alteración en una cadena de tradición perfecta. Esta idea, que deniega cualquier historia o evolución a la cábala es naturalmente absurda. La cábala tiene lógicamente una historia dilatada de comienzo, evolución, diversidad de doctrinas, plasmación de un conjunto más o menos "ortodoxo" (que llamaríamos la cábala por antonomasia) y sus momentos de declinación y muerte. Los inicios de la cábala son ciertamente antiguos. Pistas de que dentro de ciertos círculos judíos se comenzó ya antes de la era cristiana a especular sobre los temas más o menos místicos que luego serían después cabalísticos es la advertencia de Ben Sira (Eclesiástico): "No tendrás que ver con cosas ocultas" (3,22). De aquí puede deducirse que en círculos apocalípticos (desde el siglo III a.C.) y en las doctrinas secretas de los esenios comenzaban a guardarse celosamente secretos tanto sobre la divinidad como cosmológicos o sobre el mundo futuro. La cábala corresponde a lo que llamamos la "gnosis" desde un punto de vista sociológico es decir, unas doctrinas religiosas que un visionario afirma haber recibido de la divinidad y que luego de facto -y también la mayoría de las veces en teoría- reserva para un grupo. Además, la cábala pertenece en líneas generales a la gnosis occidental ya que tiene un sustrato de la filosofía neoplatónica sobre todo, y también porque "como veremos" las doctrinas de la gnosis se transparentan tras las ideas de la cábala. Con algunas excepciones, los cabalistas pretendieron permanecer dentro de los límites legales y prácticos del judaísmo (el judaísmo rabínico, con su halakah, o legislación, ya bien determinada e imposible de cambiar, por lo bien asentada en la tradición), del mismo modo que los gnósticos cristianos más acérrimos de los siglos II y III jamás pensaron que ellos estaban fuera de la Iglesia. Ellos eran la verdadera iglesia y la oficial, por el contrario, era la desviada, la que no entendía bien la esencia de la revelación traída por Jesús el revelador. Igualmente los rabinos cabalistas se creían los mejores de los judíos, los de verdad conocedores. de Antonio Pinero - blogs.periodistadigital.com/antoniopinero
admin | KABALA | Domingo 30 Diciembre 2007 12:26am
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Hablando del método de la Cábala, uno de los antiguos Rabbis decía que si un ángel viniera a la Tierra tendría que tomar la forma humana para poder conversar con el Ser Humano. El curioso sistema simbólico que conocemos como Árbol de la Vida es una tentativa para poner en forma diagramática cada una de las fuerzas y factores del Universo Manifestado y el Alma Humana, para correlacionar una con otras y revelarlas como en un mapa, mostrando las posiciones relativas en que puede considerarse cada unidad y las relaciones entre ellas. En pocas palabras, el Arbol de la Vida es un compendio de Ciencia, Filosofía, Psicología y Teología. El estudiante de Cábala trabaja exactamente en forma opuesta a la del estudiante de Ciencias Naturales. Este último se forma conceptos abstractos. Es innecesario decir que antes de que un concepto pueda ser analizado, es indispensable que haya sido compuesto. Alguien tiene que haber pensado primero en los principios que están resumidos en el símbolo que constituyen el objeto de la meditación del cabalista. ¿Quiénes fueron, pues, los primeros cabalistas que idearon ese plan? Los Rabbis están unánimemente de acuerdo en que fueron los ángeles. En otras palabras, que fueron seres pertenecientes a otro reino de la Creación de la humanidad quienes dieron al Pueblo Elegido su Cábala. Para la mentalidad moderna esto puede parecer tan absurdo como el cuento de que los niños nacen debajo de las coles pero si estudiamos los muchos sistemas del misticismo que se conocen en la religión comparada, encontraremos que todos los iluminados están de acuerdo en ese punto. Todos los hombres y mujeres que hayan tenido una experiencia práctica de la vida espiritual nos dirán lo mismo, esto es, que han sido enseñados por Seres Divinos. Y seríamos muy tontos si negáramos el testimonio de tan numerosos testigos, especialmente si nosotros mismos no hemos tenido ninguna experiencia personal de los estados más elevados de la conciencia. Algunos psicólogos nos dirán que los Angeles de los Cabalistas y los dioses y los Manús de otros sistemas (mitología, panteones, etc.) son nuestros propios complejos reprimidos. Hay otros, de visión menos estrecha, que nos dirán que esos seres divinos son las capacidades latentes que existen en nosotros mismos. Para el místico devocional, este no es un punto que tiene importancia. El obtiene resultados, y eso es lo único que le importa. Pero el místico filosófico, el ocultista, piensa sobre la materia y llega a ciertas conclusiones. Sin embargo, estas conclusiones sólo pueden ser comprendidas cuando sabemos lo que quiere decir la realidad y podemos trazar una línea de demarcación definida entre lo subjetivo y lo objetivo. Cualquiera que esté familiarizado con los sistemas filosóficos convendrá que esto es pedir bastante. Las escuelas indostánicas de metafísica tienen sistemas de filosofía muy detallados y complicados que tratan de definir estas ideas para que se pueda meditar sobre ellas, y aunque muchas generaciones de videntes han dedicado toda su vida a esa tarea, los conceptos siguen siendo todavía tan abstractos que sólo después de seguir un larguísimo curso de la disciplina que en el Oriente se llama Yoga, puede la mente comprenderlos. El cabalista se pone a la obra de una manera completamente distinta. Ni siquiera trata de elevar su mente en alas de la metafísica hasta el enrarecido aire de la realidad abstracta, sino que se formula un símbolo concreto que el ojo puede ver, para que él represente la realidad abstracta que la mentalidad humana no puede concebir aún. Sigue exactamente los principios del álgebra. X representa una cantidad desconocida. Y la mitad de X, y Z representa algo que conocemos. Si entonces empezamos a experimentar con Y para encontrar su relación con Z, y en que proporción, pronto dejará de ser algo completamente desconocido; habremos aprendido por lo menos algo acerca de Y, y si somos lo suficientemente hábiles, al final podremos expresar a Y en término de Z, y, luego, podremos comenzar a comprender X. Existen muchos símbolos que se emplean como objetos de meditación: la Cruz de la Cristiandad; los Dioses del Antiguo Egipto, los símbolos fálicos de otras creencias. Los no iniciados utilizaron estos símbolos como medios para concentrar la mente e introducir en ella ciertos pensamientos, evocando así otras ideas relacionadas con aquellos y estimulando determinados pensamientos. Sin embargo, el iniciado utiliza un sistema simbólico diferentemente; lo que usa como un Algebra mediante la cual podrá descubrir los secretos de las potencias desconocidas. En otras palabras, usa el símbolo como medio para guiar el pensamiento hacia lo Invisible o Incomprensible. ¿Cómo lo hace? Utilizando un símbolo compuesto, porque un símbolo que fuera una unidad aislada no serviría para su propósito. Al contemplar un símbolo compuesto como el Arbol de la Vida, observa que hay relaciones definidas entre sus distintas partes. De alguna de esas partes sabe algo; de otras puede intuir un poco, o quizás, para ponerlo en otras palabras, puede adivinar algo deduciéndolo de los principios primitivos. La mente salta así de algo conocido a algo desconocido, y, al hacerlo, atraviesa cierta distancia, metafóricamente hablando. Es como un viajero que cruza el desierto conociendo la situación de dos oasis y hace una marcha forzada entre ambos. Jamás se habría atrevido a lanzarse al desierto partiendo del primer oasis, si no hubiera conocido la situación del otro; pero al final de su jornada no solamente conoce mucho más acerca de las características del segundo oasis, sino que también ha podido observar el terreno que se encuentra entre ambos. Y así, haciendo marchas forzadas entre oasis y oasis, adelante y atrás, a través del desierto, va explorándolo gradualmente. Sin embargo, el desierto es incapaz de sostener la vida.
Así ocurre también con el sistema de notación de la Cábala. Las cosas que ofrece no son pensables y, sin embargo, al ir de un símbolo a otro, se desenvuelve y piensa en ellos; y aunque tengamos que contentarnos con mirar como a través de un cristal empañado, sin embargo tenemos la esperanza de que, ultérrimamente, podremos ver las cosas cara a cara, porque la mente humana se desarrolla con el ejercicio, crece, se expande, y lo que al principio parece incomprensible como las matemáticas superiores lo son para un niño que no puede ni sumar, finalmente se llega al punto en que se alcanza la plena realización. Pensando sobre una cosa nos formamos conceptos sobre ella. Se dice que el pensamiento fue la consecuencia del lenguaje y no el lenguaje el resultado del pensamiento. Lo que las palabras son al pensamiento, son los símbolos a la intuición. Por curioso que pueda parecer, el símbolo siempre precede a la elucidación. Y por eso declaramos que la Cábala es un sistema en desenvolvimiento y no un monumento histórico. Actualmente se puede extraer más de los símbolos cabalísticos que lo que era posible obtener en los tiempos de la antigua dispensación, porque nuestro contenido mental es muchísimo más rico en ideas. Por ejemplo, ¿cuánto más significa hoy el Sephirah Yesod, en el que operan las fuerzas del crecimiento y la reproducción, para el biólogo, que lo que significaba para el antiguo Rabbi? Todo lo que pertenece al crecimiento y la reproducción está resumido en la Esfera de la Luna. Pero esta Esfera, tal como se representa en el Arbol de la Vida, está situada en tal forma que tiene otros senderos que llevan a otros Sephiroth. Por tanto, el cabalista biólogo reconoce que debe hacer ciertas relaciones definidas entre las fuerzas resumidas en Yesod y las representadas por los símbolos asignados a esos senderos. Meditando sobre esos símbolos va obteniendo vislumbres de las revelaciones que no se le manifestarían al considerar solamente el aspecto material de las cosas. Y cuando llega al punto de elaborar esos vislumbres con el material de sus estudios, descubre que allí se encuentran ocultas importantísimas claves. De esta manera, en el Arbol de la Vida, una cosa lleva a la otra, y la explicación de las causas ocultas surge de las proporciones y relaciones existentes entre los varios símbolos individuales que componen este maravilloso jeroglífico sintético. Cada símbolo, sin embargo, admite diferentes interpretaciones en los diferentes planos, y merced a sus asociaciones astrológicas puede ser asociado con los dioses de cualquier panteón, abriendo así nuevos y vastísimos campos de aplicación por los que la mente puede viajar incesantemente, pues cada símbolo conduce a otro en una ininterrumpida concatenación y asociación. Cada símbolo confirma a otro símbolo, de la misma manera que la unión de todas las ramas al unirse en un jeroglífico sintético, y cada uno de dichos símbolos es posible de interpretación en cualquier plano en que la mente esté operando. Este maravilloso y omniabarcante jeroglífico del alma humana y del Universo, en virtud de su asociación lógica de símbolos, evoca imágenes en la mente; pero estas imágenes no se desenvuelven de cualquier manera, sino que siguen una línea de bien definidas asociaciones en la Mente Universal. El símbolo del Arbol de la Vida es a la Mente Universal lo que el sueño al Ego individual: un jeroglífico sintetizado de la subconsciencia para representar las fuerzas ocultas. El Universo, en realidad, es una forma mental proyectada por la mente de Dios. El Arbol Cabalístico puede ser comparado a una imagen onírica que surgiera de la subconsciencia de Dios y dramatizara el contenido subconsciente de la actividad mental del Logos. El Arbol de la Vida es la representación simbólica de la materia prima de la conciencia divina y de los procesos merced a los cuales el Universo vino a la existencia. Sin embargo, el Arbol no solamente se aplica al Macrocosmos sino también al Microcosmos, el que, como saben todos los ocultistas, no es más que una replica del primero, en miniatura. Por este motivo es posible la adivinación. Este arte tan mal interpretado y profanado tiene como base filosófica el sistema de correspondencias representado por los símbolos. Las correspondencias entre el alma del hombre y el Universo no son arbitrarias, sino que surgen de identidades en desenvolvimiento. Ciertos aspectos de la ciencia se desarrollan en respuesta a ciertas fases de la evolución, y, por consiguiente, involucran los mismos principios, reaccionando, por tanto, a las mismas influencias. El alma del ser humano es como un lago que estuviera en comunicación con el mar por un canal subterráneo. Aunque según todas las apariencias visibles el lago está rodeado de tierra y encerrado por ella, sin embargo, su nivel suba o baja de acuerdo con el flujo y reflujo del mar, a causa de esa comunicación subterránea. Y así pasa igualmente con la conciencia humana. Existe una conexión entre cada alma individual y el Alma Universal, profundamente oculta en las honduras de la subconsciencia, y, por consiguiente, participamos del flujo y reflujo de las mareas cósmicas. Cada símbolo del Arbol representa una fuerza cósmica o un factor. Cada vez que la mente se concentra en él, se pone en contacto con esa fuerza. En otras palabras, se crea un canal superficial entre la mente consciente del individuo y la fuerza o factor particular del alma universal, y por este canal superficial consciente pasan las aguas del Océano a las del lago. El aspirante que utiliza el Arbol de la Vida como símbolo de sus meditaciones va estableciendo punto por punto la unión entre su alma y el Alma Universal. El resultado inmediato es un tremendo influjo de energías en el alma individual; y justamente éste es el que confiere los poderes mágicos. Pero así como el Universo debe ser gobernado por Dios, así también la compleja alma humana debe ser gobernada por su dios: el Espíritu del hombre. El Yo Superior tiene que dominar su universo, pues de lo contrario se produciría un desequilibrio energético: cada factor regiría su propio aspecto y se produciría la guerra entre ellos. Entonces tendríamos un gobierno de los Reyes de Edom, cuyos reinos eran las fuerzas desorbitadas. Es así como vemos en el Arbol de la Vida un jeroglífico del alma del ser humano y del Universo; y en las leyendas asociadas con él está la historia de la Evolución del Alma y el Sendero de la Iniciación. Tomado de "La Kábala Mística" de Dion Fortune.
admin | KABALA | Sábado 06 Octubre 2007 3:59pm
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