Videojuegos y Pornografía

El célebre psicólogo estadounidense Phillip Zimbardo advierte que la combinación de videojuegos y pornografía están poniendo en crisis la sexualidad de los jóvenes

Psicólogo y profesor emérito de la Universidad de Stanford, Phillip Zimbardo presentó recientemente su nuevo libro, “El hombre (des)conetado”, donde expone entre otros asuntos el modo en que los videojuegos y la pornografía se han combinado y convertido en una complicada adicción para miles de hombres, afectando su sexualidad y también todas sus actividades.

Entrevistado por la cadena británica BBC, Zimbardo expuso acerca de los resultados de su estudio, que analizó en profundidad la vida de 20.000 jóvenes, detallando sus relaciones con los juegos de video y el porno.

“Pusimos el foco en hombres jóvenes que utilizan videojuegos en exceso y que lo hacen en situación de aislamiento social, solos en su habitación”, explica.

“La pornografía, disponible y de fácil acceso como nunca antes en la historia, se está combinando con los juegos”, advierte el psicólogo, quien describió la dinámica de esto jóvenes, que juegan durante largos períodos y luego se toman un “descanso” mirando videos porno, para recomenzar una vez más con los juegos. “Así, están viendo un promedio de dos horas de pornografía por semana”, describe.

Zimbardo dice que hay una “crisis” entre los hombres jóvenes, que experimentan en gran número una “nueva forma de adicción” al uso excesivo de juegos de pornografía y vídeo.

Ya en 2011, Zimbardo había señalado que a baja en el rendimiento académico de muchos jóvenes se debía a la distracción y adicción de estos dos elementos combinados.

“Eso hace que comience a cambiar la función cerebral, el centro de recompensa del cerebro, y se produce una especie de puente entre excitación y adicción. Lo que quiero decir que los cerebros de estos muchachos están modificando digitalmente sus conexiones”, señala.

También mencionó el creciente problema de un fenómeno controvertido llamado “disfunción eréctil inducida por el porno” (PIED, por sus iniciales en inglés).

“Chicos que por su edad y salud general deberían ser viriles, están teniendo problemas para conseguir una erección”, afirma.

“Entonces ocurre la paradoja: están viendo videos supuestamente estimulantes y que deberían excitarlos, pero no logran hacerlo”.

El tema es controvertido y no son pocos los colegas de Zimbardo que rechazan su análisis, asegurando que no hay vínculos científicos demostrables entre el consumo de pornografía y la disfunción eréctil.

Para Zimbardo, la solución comienza por aceptar que existe un problema y que es serio, y encarece a los padres de adolescentes y jóvenes que tomen conciencia de la cantidad de horas que sus hijos pasan encerrados en su habitación viendo porno y consumiendo videojuegos, en detrimento de otras actividades.

Además, el profesional criticó la imagen negativa que los medios ofrecen sobre el hombre promedio estadounidense, que es la de “unos patanes indeseables, que sólo quieren echar un polvo y luego alardear de ello”.

Asimismo, abogó por una mejora en la educación sexual en las escuelas, que no sé limite sólo a sexo seguro y pormenores biológicos, sino que repare también en aspectos emocionales y en el romance.

También abogó por una mejor educación sexual en las escuelas - que debería centrarse no sólo en la biología y la seguridad, sino también en las emociones, el contacto físico y las relaciones románticas.

Zimbardo ganó notoriedad en 1971, cuando diseñó el “Experimento Carcelario de Stanford”, cuando se pidió a varios estudiantes que asumieran el rol de presos o guardias en una cárcel simulada.

El experimento debía durar catorce días pero fue abortado en la sexta jornada, luego de que ese tiempo bastara para comprobar que los ‘guardias’, que hasta ese momento habían sido chicos normales y corrientes, desarrollaron rápidamente comportamientos sádicos, mientras que los ‘presos’, se transformaron en seres sumisos y deprimidos.

Tomado de montevideo.com.uy

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