ENTREVISTA a CHARLES TART

Charles Tart fue uno de los autores alternativos más leídos en los años sesenta y setenta. Ahora, sus estudios sobre el poder de la mente le han convertido en una referencia internacional…

El doctor Charles Tart pertenece a esa rara especie de científicos que se han atrevido a investigar lo paranormal. Se hizo extraordinariamente conocido cuando en 1969 publicó una antología de sus artículos titulada Estados alterados de conciencia. Aquel fue uno de los primeros estudios académicos serios sobre los efectos de diversas drogas que alteran la mente, como el LSD y otros compuestos psicoactivos. Lo que más le interesaba explorar entonces era la posibilidad de que drogas psicotrópicas o alucinógenas pudieran emplearse para transportarle a uno a reinos trascendentes de la conciencia. Sin embargo, ahora sostiene que los estados alterados inducidos por drogas no son, de hecho, muy buenos para tal fin, aunque pueden ejercer profundos efectos sobre el comportamiento y la psicología individuales. Tras dejar el departamento de psicología de la Universidad de California, Tart comenzó a trabajar en el Instituto de Psicología Transpersonal en Palo Alto, también en California, donde actualmente es profesor.

¿Desde cuándo su interés por lo paranormal?
Desde la adolescencia. Fue un intento de resolver los conflictos que experimentaba entre la religión y la ciencia. Algunas personas se sienten tan encantadas por la ciencia que dejan fuera por completo la religión. Otras, en cambio, se adhieren a la religión pero tienden a ignorar la ciencia. En mi opinión, tanto unos como otros no están bien de la cabeza. No puedes eliminar partes de la realidad porque no te gusten. Yo tuve suerte, porque era un lector voraz y descubrí la vieja literatura británica sobre la investigación psíquica y los estudios americanos sobre parapsicología. Entonces, me di cuenta que la gente que había experimentado un conflicto similar al mío se había dicho: “¡Eh! Espera un momento, vale, hay muchas cosas absurdas en la religión, pero, ¿tenemos que lanzarlo todo por la borda?”. Sí, la ciencia ha progresado mucho, pero, ¿es la última palabra? ¿Qué tal si aplicamos los métodos científicos para estudiar la mente o la religión?

¿Podría contarme algunas de las experiencias extracorpóreas más exitosas que haya dirigido?
Recuerdo el caso de una joven que trabajaba como canguro. Descubrimos que, desde que era una niña, creía que era normal irse a la cama, dormir, soñar y ocasionalmente despertarse flotando cerca del techo. El caso es que vino a mi consulta de psicólogo a preguntarme qué le estaba ocurriendo; entonces le expliqué que existían dos teorías para explicarlo. Una decía que la experiencia es lo que parece ser: tu mente está en un lugar distinto de donde se encuentra tu cuerpo físico; mientras, la otra defiende que es una especie de alucinación y que te lo estás imaginando. Ella me respondió con una pregunta: “¿Cómo se puede saber cuál es cuál?”. Así que la invité a mi laboratorio del sueño para saber qué le pasaba a su cuerpo mientras ella se encontraba fuera de él. Tuvo unas cuantas experiencias mientras medía sus ondas cerebrales y su ritmo cardíaco. Y descubrí que sus experiencias extracorpóreas presentaban un esquema de ondas cerebrales distinto al de los sueños. La cuestión es que, tras haberse dormido, yo ponía una cifra elegida al azar sobre un estante cerca del techo, de forma que pudiera leerse desde allá arriba, pero no desde abajo. Le pedía que la memorizara si salía de su cuerpo y la veía. En todas las ocasiones, menos en una, me dijo que había flotado fuera del cuerpo, aunque no lo bastante alto como para ver los números. Pero en la única ocasión en que dijo haber visto el número –de cinco cifras– lo identificó correctamente. Como las posibilidades de que adivinara una cifra de cinco dígitos eran de una entre cien mil, me sentí muy impresionado. Sugería que realmente había un componente extrasensorial, que su mente estaba realmente cerca del techo. Ahora bien, no afirmo nada en este sentido.

¿Qué significa para usted el término experiencia extracorpórea “verídica”?
Cuando partes de la base de que la experiencia extracorpórea tiene dos componentes, es decir, una sensación localizada en otro lugar de donde se encuentra el cuerpo físico y simultáneamente sientes que la conciencia es clara, estás realmente definiendo una experiencia. Podría tratarse de un sueño lúcido, por qué no, pero cuando hablamos de una experiencia extracorpórea verídica nos referimos a los casos en que una persona ha traído de vuelta información correcta que no podría haber obtenido mediante sus sentidos ordinarios. Cuando la gente experimenta algo así se produce un cambio drástico en su sistema de creencias. Lo normal es que una persona que ha tenido una experiencia así, diga: “Ya no creo que no vaya a sobrevivir tras la muerte. Sé que va a ser así”. No es una creencia, sino la experiencia directa de estar fuera del cuerpo y funcionando independientemente de él.

¿Cree que la experiencia extracorpórea verídica puede explicarse con las teorías científicas actuales?
No me impresionan nada los intentos de la ciencia oficial para explicar este tipo de vivencias. Una teoría científica buena tiene que rebatir adecuadamente todos los datos que ya tengamos, así como aportar otros nuevos; lo contrario no es ciencia, sino cientifismo. Eso es convertir una visión materialista del Universo en una especie de filosofía rígida. Se trata de un modo prejuicioso de ver las cosas.

¿Son frecuentes las experiencias extracorpóreas en todas las culturas?
Una de las cosas más interesantes sobre estas experiencias es que no las inventamos nosotros, sino que existen relatos que las describen en todas las culturas del mundo. No es que algunos teólogos se inventaran el concepto de alma o algo similar. La gente tiene la experiencia muy clara de encontrarse fuera del cuerpo y el concepto del alma procede de ahí. Eso hace que la comprensión de la experiencia extracorpórea sea realmente importante como parte de nuestra comprensión de la religión.

¿Cree que las actuales teorías científicas que intentan explicar la experiencia cercana a la muerte tienen validez?
Las teorías materialistas de las experiencias cercanas a la muerte sostienen que, básicamente, se deben a un mal funcionamiento cerebral. Se consideran una especie de alucinación onírica. Sin embargo, esa no es la experiencia que tiene la gente. Tenemos casos como el de Pam Reynolds, una mujer que bajo anestesia profunda y con señales evidentes de que su cerebro no estaba funcionando, tuvo una vivencia extracorpórea verídica como parte de su experiencia cercana a la muerte. Así, describió correctamente escenas en el quirófano que permitían saber la hora en que ésta acaecía. Tuvo la experiencia cercana a la muerte tras haberse quedado sin sangre en el cerebro, lo que nos hace pensar seriamente que la mente funciona independientemente del cerebro.

¿Entonces qué cree usted que ocurre durante una experiencia de casi muerte verídica?
Me gustaría poder proyectarme cien años hacia el futuro, porque creo que entonces se sabrá mucho más sobre este tema. Probablemente hay diferentes clases de experiencias cercanas a la muerte que ahora están mezcladas en nuestra mente. Así que mis respuestas han de ser forzosamente simples. Para algunas personas son tan sólo una alucinación, mientras que, para otras, lo que ocurre es que la mente, que es de una naturaleza diferente del cuerpo, lo abandona y empieza a experimentar un estado alterado de conciencia y, quizás, obtiene un atisbo de cómo es la vida desencarnada, la vida después de la vida. Para mí es una posibilidad muy excitante. No digo que se haya probado, pero es la explicación que más sentido tiene con arreglo a los datos que poseemos.

Con frecuencia emplea el término “cientifismo”. ¿Qué quiere decir con él?
Es una de las religiones y filosofías más poderosas en el mundo actual. No es una palabra que me haya inventado, aunque la gente a veces la asocia conmigo. Los sociólogos la acuñaron a principios del siglo XX cuando se dieron cuenta de que algunas personas, en vez de reconocer que los descubrimientos científicos efectuados en esa época eran la mejor explicación que podía ofrecerse entonces, los convertían en dogma, en una especie de verdad definitiva. Así, la ciencia, que se supone que es un proceso continuamente abierto, deviene en cientifismo. Si se combina el método de la ciencia con una filosofía del materialismo, uno se siente orgulloso de lo que ya sabe y ahí tenemos el cientifismo. Cuando surge la cuestión de la supervivencia post mortem, el cientifismo simplemente señala que es un absurdo, pero esa no es forma de hacer ciencia, ni siquiera es síntoma de tener buen sentido común. Es pura arrogancia y de eso ya sabe mucho la humanidad.

¿Qué clase de pruebas ha encontrado que apoyen la posibilidad de la vida tras la muerte?
Cuando he intentado evaluar qué clase de pruebas tenemos de la supervivencia post mortem, intento mirar el espectro con la mayor amplitud posible. No creo que haya una especie de hecho crucial. Se trata de poner juntas una serie de cosas, de las cuales una de la más básicas es la de los fenómenos psíquicos en general: telepatía, clarividencia, precognición y psicoquinesis. Hay pruebas excelentes de que estos fenómenos se producen de verdad. No en vano, opino que todo aquel que no lo crea es básicamente un ignorante o está lleno de prejuicios. Cientos y cientos de experimentos lo confirman. Sin embargo, todos estos son fenómenos en los que la mente hace algo que no puedes explicar en términos de cerebro y cuerpo. Por ejemplo, en telepatía la mente se proyecta y obtiene información de otra mente. Eso apunta hacia que la mente es algo distinto del cerebro. Si es algo diferente, entonces cuando el cerebro muere, tal vez la mente no lo haga. De ahí me interesa partir.

¿Cree que los testimonios de los médiums son convincentes?
Los testimonios más directos que tenemos de algún tipo de supervivencia post mortem son los estudios con médiums, donde hemos intentado deliberadamente contactar con un espíritu superviviente y comprobar si efectivamente es quién dice ser. En conjunto, estos testimonios son muy ricos, confusos y contradictorios, pero en mi opinión constituyen un conjunto de pruebas de que tal vez sobrevivamos a la muerte. No creo que lo demuestre, pero al menos nos muestra que no podemos ignorar la idea. Digo esto porque ocasionalmente te encuentras con un supuesto espíritu aparentemente superviviente que ofrece pruebas específicas buenas. También te encuentras con espíritus aparentemente supervivientes que dicen banalidades y, cómo no, con médiums fraudulentos empleados por detectives privados para descubrir cosas sobre la gente, pero eso ocurre en cualquier área humana. Además, en algunos casos porque tenemos testimonios experimentales de que la gente emplea la telepatía sin siquiera saber que la está usando. Sin embargo, a veces los médiums facilitan pruebas que difícilmente han podido ser captadas por telepatía.

Es una lástima que se invierta tan poco en la investigación…
Tengo la firme convicción, como individuo y como científico, de que la cuestión de si sobrevivimos a la muerte es una cuestión vitalmente importante. Deberíamos dedicar más tiempo, esfuerzo y dinero para investigarla. Hice una encuesta hace años con parapsicólogos; la mayoría de los cuales sólo se interesaba por cosas fáciles como la telepatía en vez de investigar las difíciles como la supervivencia, y eso que había una subvención de un millón o dos millones de dólares para investigación parapsicológica. Básicamente no estamos aplicando la ciencia en las cuestiones más vitales. Es ridículo.

¿Cree que los testimonios de supervivencia post mortem deberían provocar un gran cambio de paradigma?
La idea de que no somos otra cosa que nuestros cerebros y cuerpos forma parte de una visión obsoleta en la ciencia. Es una visión newtoniana del mundo. Funciona muy bien en la vida cotidiana, pero una de las cosas más interesantes sobre la ciencia moderna es que el mundo es mucho más misterioso de lo que creemos. Ahora tenemos testimonios experimentales de lo que Einstein llamó acción espectral a distancia, es decir, que podemos instantáneamente afectar a algo en una parte distante del Universo. Eso es increíble. Si la conciencia tiene cualquiera de las cualidades de este nivel cuántico de existencia, entonces un fenómeno como la telepatía o la supervivencia de la muerte corporal quizá no sea algo tan misterioso en el fondo. No voy a decir que nuestro conocimiento sobre física cuántica demuestre que podríamos ser inmortales o algo similar, pero si vamos a estudiar la naturaleza de la mente, tenemos que estar muy abiertos.

Si cree en el más allá, ¿piensa que la vida de aquí podría afectar a su experiencia allí?
Como individuo y como científico, podría decir que creo en el más allá, sólo que no me gusta emplear la palabra “creer”, ya que no tengo ninguna certeza. Cuando muera no me sorprendería si recupero la conciencia durante un tiempo, aunque mi parte biológica teme la muerte y espera que no sea dolorosa. Me gustaría volver y dictar un informe sobre el proceso y luego regresar para seguir explorando. Como científico, tengo mucho interés en ver qué sucede allí.

Entrevista de Tim Coleman

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