EL TURISMO ECOLÓGICO Y CULTURAL EN AFRICA

¿Una panacea?

Durante los últimos años, el sector turístico ha ascendido varios peldaños en la escalera de ayudas al desarrollo en el Tercer Mundo. Las principales razones de ello son las siguientes: la necesidad de inversiones, la reconversión a partir de actividades agrícolas y el aumento de la demanda en Europa de destinos exóticos. Pese a que los consultores y las organizaciones internacionales del sector afirman que el barómetro todavía indica buenas previsiones, ¿evitará la importancia dada al turismo ecológico y cultural la prevista caída de la demanda?

El incremento general de los flujos de entrada en el continente africano se debe exclusivamente al floreciente turismo en Sudáfrica. Las cifras relativas al turismo en Egipto se mantienen firmes, ya que los destinos culturales parecen seguir siempre atrayendo a los visitantes. Otros países africanos del centro y norte del continente están experimentando reducciones en las cifras de turistas, y si se aplica el “ciclo de vida” de los modelos económicos, muchos de ellos están incluso enfrentándose a una saturación de sus mercados, a lo cual normalmente sigue su declive.

Tales previsiones se basan en proyecciones matemáticas y cálculos estadísticos. En los países pobres, el futuro aumento demográfico no generará importantes flujos de turistas y, en los países ricos, el envejecimiento de la población no augura nada bueno para los destinos exóticos, ya que lo más probable es que éstos no sean los preferidos a causa de los incómodos transportes, la frecuente falta de alojamientos de alta calidad, los peligros para la salud, las malas instalaciones sanitarias y los riesgos a la seguridad personal.

Además, en otros estudios de mercado más amplios y recientes, en los que se utilizan herramientas y criterios enormemente complejos basados en la nueva bioeconomía o neuroeconomía, en la economía conductual-motivacional y en las ciencias neurológicas, se pone de relieve que la denominada “generación X” (las personas nacidas entre 1965 y 1980), posterior a la nacida después de la II Guerra Mundial (1950-1965), también es proclive al turismo cultural, ecológico y basado en la naturaleza. Por consiguiente, parece que el nicho de mercado del turismo exótico va a reducirse aún más, ya que las nuevas clases de turistas se comportan de manera similar a las de las personas mayores, poniendo énfasis en la comodidad, el servicio y la calidad.

El rechazo de lo “obsoleto”

Asimismo, prefieren lo que está de moda, lo lujoso o lo sofisticado, y rechazan lo “obsoleto”, lo clásico o lo tradicional. Por ello, es preciso tomar en consideración a esos nuevos devotos de la forma física y la salud. Con frecuencia no les interesa mucho la flora y la fauna y desconfían de los lugares poco explorados. Este tipo de turistas prefiere la playa al alpinismo, y los circuitos culturales se limitan a unos pocos desplazamientos a lugares turísticos muy frecuentados.

Otro factor a tener en cuenta es que sólo unos pocos países están capacitados para desarrollar un turismo de masas, lo cual reduce los incentivos para el desarrollo del sector turístico. Al contrario de otros sectores, el turístico no puede sacar tanto partido de los efectos positivos de las nuevas tecnologías de la información.

Al abandonar el enfoque tradicional de promover un territorio en particular y adoptar un nuevo planteamiento más complejo basado en la gestión del sistema de destinos, ¿qué conclusiones podríamos extraer a fin de ampliar el nicho de mercado del turismo a destinos exóticos?

En virtud del nuevo sistema de “gestión de destinos”, ningún factor puede pasarse por alto: seguridad, salud y condiciones higiénicas, acceso y transporte, moneda y banca, observancia de las leyes, régimen de fijación de precios, capacitación profesional o supervisión. Los aspectos clave del turismo que aumentan los ingresos deben tenerse muy en cuenta en los nuevos métodos de gestión. Y, finalmente, todo este proceso debe basarse en firmes criterios de sostenibilidad con objeto de garantizar la estabilidad del mercado a largo plazo.

Si el principal objetivo económico es reducir el desempleo y la pobreza, una de las soluciones más factibles es promover el turismo ecológico y cultural a pequeña escala con características especiales, basado en el modelo de centros de turismo sostenible ya existentes incorporado a un plan de desarrollo rural, esto es, un sistema integral que incluya actividades turísticas, producción bioagrícola, uso de energías renovables, asistencia social y centros educativos.

Igino Schraffl (Profesor de Decisiones Públicas de la Universidad Lumsa de Roma y experto de alto rango para las Naciones Unidas. En la actualidad trabaja como asesor para el Ministerio de Turismo de Malí.)

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