REENCARNACION - DEEPAK CHOPRA - 2ª parte

“Cuando una persona muere, es importante dejarla ir para permitirle descansar en paz”.

El cosmos, en realidad, no tiene ubicación. Tú dices que la tierra tiene ubicación el sol está distante, la luna está cerca, pero eso es sólo desde este punto de vista. Nada en el universo tiene ubicación. Tú estás en el centro del universo, porque el infinito se extiende en todas las direcciones, y otro que está en el otro lado del mundo también es el centro del universo, porque el infinito se extiende alrededor de él. Ambos son el centro del universo, por lo cual, por supuesto significaría que ambos están en la misma ubicación. El hecho que ambos parecieran estar en distintas ubicaciones es un engaño sensorial basado en esta frecuencia vibratoria de conciencia. Similarmente cada vez, cada momento es el centro del tiempo, la eternidad se extiende hacia delante y hacia atrás. Este es el único momento porque todos los demás momentos también son el centro del tiempo eterno y cada momento es, por lo tanto, igual que cualquier otro momento. No teniendo ubicación el cosmos, significa que no hay arriba o abajo, norte o sur, este u oeste, sino sólo puntos de referencia para nuestra conveniencia. No hay ubicaciones pertinentes específicas en espacio o en tiempo. El proceso de transformación después de la muerte no es un movimiento hacia algún otro lugar o tiempo, sino que es sólo un cambio en la cualidad de la atención. Es una condición o estado de cualidad vibratoria de tu conciencia.

Basándonos en las experiencias de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, las percepciones de sabios o rishis, o solo al cambiar la cualidad de tu propia atención en la meditación, o por tener la intención o el deseo de tener estas experiencias, lo que pareciera ocurrir es que, al aproximarse la muerte, ocurre un embotamiento de los sentidos. Los sentidos son materiales, por lo tanto, cuando comienza la transición, éstos comienzan a desaparecer uno por uno. El último en desaparecer es el sonido, el cual fue también el primero en aparecer. Sin embargo, mientras van apagándose los sentidos físicos, aumentan los sentidos síquicos tales como la clariaudiencia, clarividencia, visiones celestiales y sonidos, seres celestiales y luces brillantes. Durante este tiempo, las personas que han estado ligados muy de cerca a una persona moribunda podrán sentir la presencia de esa persona en la forma de una aparición, un sonido o una sensación física, hasta desde una distancia, y a veces hasta antes de la muerte de la persona. De algún modo se han sintonizado con la frecuencia vibratoria del moribundo o su propio cuerpo astral puede haber sido proyectado hacia el moribundo, y así pudieron estar concientes de la transición de la persona.

“El plano astral es un reflejo manifestado del ideal imaginado”.

Al morir, el cuerpo astral, que es la contraparte exacta del cuerpo físico, se separa del cuerpo físico. El alma entonces entra en un período de sueño en el cuerpo astral, duerme profundamente. Normalmente el alma duerme en profunda paz pero, si la persona partió prematuramente o tenían muchos deseos incumplidos, su sueño podría ser desasosegado y agitado. Las almas desencarnadas que tienen una atracción muy fuerte hacia el plano físico de la existencia material y no se resignan a dejar ir, las personas que han muerto de golpe o violentamente o no en forma natural (tales como las que han sido asesinadas, o que se suicidaron o fallecieron debido a drogas), pueden quedarse trabadas en estos planos astrales inferiores por un período extendido de tiempo (tiempo medido en el sentido material). Estas almas desencarnadas pueden vibrar a una frecuencia astral inferior por un tiempo bastante prolongado, tal como lo percibimos. Cuando una persona muere súbitamente o en forma no natural, no tiene tiempo para resolver su karma terrestre, y hasta que haya procesado plenamente sus apegos y obligaciones kármicas en este plano, permanecerá apegado a este plano más denso y continuará vibrando en la frecuencia de este plano por algún tiempo, a pesar que está en un plano astral. Permanece atrapado entre dos mundos, por así decirlo.

También, si hay un apego intenso de la gente que dejó atrás, y si éstos continúan invocándole mediante sesiones espiritistas, el alma continuará inquieta en su sueño. La voluntad de aquellos que dejó atrás puede perturbar al alma. Cuando una persona muere, es importante dejarla ir para permitirle descansar en paz. El alma duerme en el cuerpo astral, tal como el alma fetal duerme en el vientre. Una muerte pacífica y dejarlo partir producirá un sueño pacífico en el cuerpo astral. Un alma desasosegada tratará de retornar al reino terrestre como un fantasma o aparición, pero al final, hasta en estos casos, la fatiga sobrevendrá y el alma eventualmente se sumirá en su profundo sueño en el cuerpo astral.

“El grado de libertad que tenemos para escoger cómo regresar al mundo físico depende de nuestro grado de captación”.

A la hora de morir, y de acuerdo a gente que ha tenido experiencias cercanas a la muerte, se nos ha dicho que con frecuencia pasa toda la panorámica de la vida de la persona ante sus ojos en una fracción de segundo, Esta es una demostración de que cada segundo contiene toda la eternidad. Durante el sueño profundo del alma, todas las memorias de los eventos pasados en el cuerpo físico, quedan impresos en el alma, formando una programación kármica que servirá para dar forma a su futura individualidad. Durante el proceso de la muerte, con frecuencia, una persona tendrá un repaso de esta programación, viendo toda su vida en unos breves momentos. El registro concentrado de toda una vida es luego agregado al alma, que está en estado dormido, como su programación kármica. En las doctrinas cristianas y de otras religiones escuchamos expresiones tales como “que descanse en paz”, “entrando a un largo descanso”, que aparentemente se relacionan con este sueño del alma. Cuando una persona tiene una experiencia cercana a la muerte, ha vibrado por un momento, en un plano astral, y luego regresan a su frecuencia física vibratoria normal.

El período durante el cual el alma duerme varía de acuerdo al grado de evolución del alma en el momento de su muerte. La razón principal para ese sueño del alma es para liberarse de sus apegos y luego despertar a la frecuencia astral o plano más apropiado para su nivel de evolución. El grado de apego determinará cuánto se demore liberarse. Cuando el alma despierta sólo puede entrar a un plano de existencia que le sea familiar. Su tú entrarás a un plano superior que tu nivel de evolución, te confundirías y te sentirías incómodo. Del mismo modo, no es posible ir para atrás en la evolución, sólo se progresa. Primero, el alma astral duerme para desapegarse parcialmente y olvidarse de las cosas innecesarias para luego despertar a la frecuencia astral del plano que le es el más apropiado para su nivel de evolución. Una vez que despierta, continúa con su evolución desde ese punto, a niveles superiores de conciencia.

“Hay personas que no están plenamente aquí; aún están parcialmente en su sueño del alma”.

Cuando sobreviene la muerte física, el cuerpo físico se desintegra y el alma comienza su primer período de sueño en el cuerpo astral. Durante este sueño, el cuerpo astral y el alma están encajados en una especie de concha astral o capullo. Tal como el sueño es importante para el cuerpo físico, también este sueño es importante para permitir que se remoce el alma. Cuando el alma despierta de este profundo sueño, vierte su cáscara, la cual se dice que flota en la atmósfera astral hasta que eventualmente va desapareciendo. En este punto el alma aún está en el plano astral y continúa su evolución yendo hacia frecuencias astrales más elevadas de su vida astral. Durante esta vida astral, comienza un mundo totalmente nuevo de experiencias. El alma se encuentra con almas de otros seres que también están en el mundo astral, vibrando en un similar nivel de evolución que ese momento tienen. Puede encontrarse con almas que ha conocido en el mundo físico si están en ese momento en la misma frecuencia vibratoria. En los planos astrales no hay un cuerpo físico, solo formas pensamiento. Toda la comunicación es telepática. En el mundo astral de experiencia, el alma desencarnada puede visitar planos de vibración más bajas de sí mismo a voluntad, pero sólo puede visitar planos superiores por evolución. Es tal como cuando se pasan partículas a través de cernidores más y más finos, cualquier partícula puede pasar por un nivel más tosco, pero sólo puede avanzar cuando ha alcanzado el correcto nivel de refinamiento.

El plano astral es un reflejo manifestado del ideal imaginado. El escenario en el plano astral es sólo una proyección de los pensamientos-forma de los que lo habitan. Como todo lo demás, es una manifestación de la imaginación. El Espíritu compenetra todo el espacio y las experiencias en el otro lado concuerdan a las creencias y expectativas de la vida aquí, en el cuerpo físico. Dependiendo de tu nivel de evolución, experimentarás tus ideas del cielo o del infierno en esta vida, cuando llegues al otro lado. Existen muchos planos astrales, y hasta en estos planos tus experiencias corresponderán a todo lo que tú hayas previamente imaginado. En el mundo físico, si tú quieres construir una casa, necesitas reunir los ladrillos, colocarlos uno sobre otro, y así sucesivamente. En el mundo astral, tú simplemente imaginas la casa del modo cómo la quieres y aparecerá. Sin embargo, para la persona en el mundo astral, la casa parecerá tan real y sólida como la que está en el mundo físico. La evolución en los planos físicos o astrales es gradual, toma su tiempo. Todo el sufrimiento y todos los goces ocurren en la imaginación en el plano astral, a pesar que, tal como en el plano físico, parezcan reales. Los escépticos, cínicos e incrédulos en el plano físico serán los mismos escépticos e incrédulos en los planos astrales; simplemente no comprenden que de hecho están en el plano que ellos no creen que existe. El cuerpo o personalidad que posees en el mundo astral es aquél con el cuál tú te has identificado más en la previa vida física. Ya que este es un cuerpo imaginario, tú podrás conservarlo intacto o cambiarlo durante la vida astral. Tú podrías, en realidad, hacer eso con tu cuerpo físico, pero debido a los condicionamientos sociales, la mayoría de la gente sigue con el proceso aceptado del envejecimiento. Sin embargo, en cada semilla de deseo está la promesa de futuros capullos, frutos y jardines. La evolución es en verdad el proceso de la realización del deseo que se lleva a cabo a través de los ciclos actuales. En el mundo astral, tú cumples y refinas los deseos que quedan de tu última vida física. También refinas tu conocimiento y experiencias del mundo material. El mundo astral es como una escuela de graduación de nuestra previa encarnación física. En el plano astral, el alma almacena energía para manifestar sus deseos evolutivos superiores, para que se lleven a cabo en el plano físico.

“Aquí y ahora, estamos rodeados por una infinidad de planos. Lo celestial como también los reinos del dolor existe justo al lado nuestro”.

Justo cuando el alma ha alcanzado su máximo nivel de evolución en el cuerpo físico, deberá desprenderse de ese cuerpo y comenzar su primer sueño de alma, para que cuando el alma en el plano astral alcance la máxima evolución de esa vida astral, vuelva a sumirse en un sueño, llevándose consigo el registro kármico que ha estado preparando para la manifestación nuevamente en el plano físico. Durante este segundo período de sueño, el alma busca unos padres adecuados para que pueda renacer en el plano físico y continuar con su evolución. Ahora, sin embargo, debido a la evolución que ha ocurrido en el plano astral, nos reencarnamos en el plano físico en un nivel más elevado del que dejamos. Nacemos en circunstancias de evolución más elevada. Sólo queda una vaga memoria de lo que ha sucedido, pero florece todo un nuevo nivel de percepción y creatividad. El proceso continúa repitiéndose una y otra vez, cada vez progresando hacia un plano un poco superior. Cuando el karma ha sido tratado allí, alcanzamos el límite máximo de ese plano y deberemos retornar al sueño nuevamente, y de nuevo, y de nuevo. Este proceso continúa a través de planos físicos como astrales, cada vez más y más elevados. El movimiento siempre va para arriba. Jamás se puede ir para abajo, ya que el plan kármico es de tal modo que nuestras acciones siempre serán mejores la siguiente vez. El grado de libertad que tenemos para escoger cómo regresar al mundo físico depende de nuestro grado de captación. Dependiendo de nuestra habilidad para atestiguar, para estar conscientes de nuestra situación, podremos escoger las vidas físicas o astrales y también los cuerpos que encarnaremos y la velocidad con el que tratemos nuestro karma. De igual modo como refinamos destrezas y talentos en el plano físico, también en el plano astral el alma está refinando destrezas y talentos que se expresarán en la existencia material. Cada vez que nacemos físicamente o astralmente, retornamos con mayores talentos de todas las previas existencias.

Debido a las acciones anteriores y al karma, al nacer todos están en un nivel distinto de evolución. Podemos comparar la vida terrena con la de la oruga, el sueño astral de la crisálida y el renacimiento hacia la vida astral como mariposa. Cada nacimiento aún sin expresar total perfección, pero sí más elevado que el de la vida previa. El ciclo de evolución deberá proseguir, como una nueva oruga, una nueva crisálida y una nueva mariposa. Hay un constante avance hacia arriba en espiral. Surgen lazos y relaciones entre almas en el plano astral, tal como ocurren en el mundo físico. Las relaciones en el plano astral significan que tú estás vibrando en una frecuencia similar a otro y, por lo tanto, sientes amor, unidad y bienaventuranza. No es una relación en términos espaciales o físicos, ya que en el mundo astral no existe la forma física, sólo la forma-pensamiento. Cuando un alma desencarnada piensa en el ser amado que está en el plano físico, la persona en el plano de la materia podrá sentir la presencia del ser que se ha marchado. Puede haber una comunión entre alma y alma, a pesar que uno esté vibrando en el plano material y el otro en el plano astral.

La muerte de la vida astral lleva hacia el sueño, que a su vez lleva hacia la preparación para el renacimiento en un cuerpo físico. Para continuar su evolución, el alma deberá reanudar sus atracciones, sus necesidades para realizar sus deseos y la necesidad para encarnar con otras almas con quienes mantiene relaciones kármicas. La razón de proseguir retornando al plano material es para cumplir los deseos y reanudar relaciones con almas con quienes ha habido parentesco previo. El alma con frecuencia se despierta lentamente de su segundo período de sueño y los efectos de la somnolencia pueden continuar en la niñez y en las etapas tempranas del crecimiento. Cuando recién naces, existe aún algún elemento del sueño del alma que está presente, y el bebé va y vuelve, aún no completamente consciente de sus alrededores físicos. A veces esto puede durar hasta la etapa adulta, y podrán notar que hay personas que no están plenamente aquí; aún están parcialmente en su sueño del alma. Generalmente, sin embargo, hay un despertar gradual de la conciencia durante la niñez y la adolescencia. El estado de ensoñación de la juventud es con frecuencia debido a que el alma aún no está plenamente despierta, siendo las excepciones los niños prodigio y los genios, quienes han despertado muy rápidamente. Cualquier alma que se ha hecho cargo de su karma y ha despertado, no tendrá esa apariencia somnolienta o estará más alerta, pero la mayoría de la gente en la tierra lleva consigo algún grado de los efectos del sueño del alma de la pasada vida.

Cuando un alma ha tratado completamente su karma, pierde todos los deseos terrenos. Ha trascendido todos los objetos materiales y apegos para convertirse en iluminado. No hay necesidad de renacer en los planos físicos o astrales, tal cual los conocemos. Esta alma continúa en su espiral ascendente para seguir adelante con su evolución hacia planos que no podemos imaginar. Renacemos para expresar y para desgastar la fuerza del deseo. En la ausencia del renacimiento, el alma se mueve hacia reinos más y más elevados de existencia, hacia una infinidad de ellos, que están más allá del alcance de nuestra imaginación o comprensión. Como dice Rumi, “Cuando muera, me remontaré con los ángeles, y cuando muera para los ángeles, en lo que me convertiré no puedo imaginar”.

Fuera de los planos astrales que ya hemos comentado, existen reinos celestiales que pertenecen a reinos superiores de existencia, vibrando en frecuencias muy elevadas. Aún están en los reinos imaginables, tal como toda religión ha imaginado el cielo o el infierno. Sin embargo, están en niveles muy altos, cerca de los niveles inimaginables. A cierto nivel de evolución, algunas almas podrán escoger completar su evolución en lo celestial en lugar de retornar al mundo físico. Una vez que un alma ha alcanzado estos niveles, normalmente no querrá retomar un nacimiento humano, a no ser que quiera rendir algún servicio específico, completando su ciclo material en este reino celestial. La fuerza de la evolución tiende siempre a ir al nivel más elevado posible, pero nuestras limitaciones kármicas quizás no nos permitan ir más allá de cierto nivel en un momento dado, en tal caso, deberemos seguir retornando al ciclo. La mayoría de la gente, por supuesto, no está consciente de esto y continúa retornando espontánea y simultáneamente. Aquí mismo, ahora mismo, estamos rodeados por una infinidad de planos. Lo celestial como también los reinos del dolor con almas atormentadas existe justo al lado nuestro. Si podrías cambiar tu percepción en este momento hacia una de las frecuencias vibratorias superiores, podrías estar con los ángeles. En el campo de las infinitas posibilidades, tú estás existiendo en todos estos planos al mismo tiempo, pero de acuerdo al nivel de experiencia, tú sólo existes en un plano de existencia a la vez.

Durante la proyección astral o viaje nocturno, cuando una persona está dormida, el cuerpo astral sale del cuerpo físico, pero permanece sujeto mediante un filamento que lo devuelve nuevamente. Si el filamento se corta, entonces, por supuesto, no hay modo de retornar. Sólo es peligroso coquetear con los planos astrales inferiores cuando no los comprendes. Asustan si no sabes de qué tratan. Si comprendes que todo está imaginado por el Espíritu, desde el nivel más bajo hasta el más elevado, desde los demonios hasta ángeles, y todo en el universo, no puede haber algo peligroso en eso. Los fantasmas, demonios, etc., son todas formas imaginarias del Espíritu universal, que está efectuando su Lila o representación.

La perspectiva Védica es intelectualmente muy satisfactoria. Diferentes teologías declaran un punto más fijo de vista diciendo que el cielo se ve de este o del otro modo, que el infierno está aquí, el purgatorio allí. Esto podría ser intelectualmente perturbador. Si un Musulmán devoto apareciera en un cielo cristiano o viceversa, se sentiría muy infeliz, pues con seguridad no cumpliría con sus expectativas. Cada vez que las expectativas no están de acuerdo con la realidad, tú te sientes decepcionado. Aquí, sin embargo, hay un esquema para quienquiera vibre en el nivel de tus expectativas, pues tu imagen del infierno aquí será tu infierno allí, y el cielo que tú esperas también te estará esperando. Todos tus deseos se cumplen porque dentro de cada deseo están los elementos para su cumplimiento, tu propia evolución.

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Comentarios

Maravilloso…

esta lectura nos da tranquilidad frente a los fenomenos esirituales que se presntna frente a nuestros ojos, ya que son un producto de nuestra imaginacion. Graciaas.

altamente esclarecedor ,me comprometo a compartir este enlace para beneficio de quien necesite conocer o tenga inquietudes sobre el tema
excelente!!!!!!

Sr. Chopra, ¿ qué evidencia existe de la vida posterior a la física que Ud. ha expuesto, si existe tanta literatura y enseñanza al respecto, no siempre coincidentes?
Lo saluda,
Un seguidor de sus estudios

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