LA MAGIA Y LAS LEYES HERMETICAS

Desde niños hemos recibido una educación basado en pautas de conducta transmitidas de padres a hijos. Con ellas fuimos creciendo y a base de repetición se incorporaron en nuestra vida. Una mañana al despertar, se habia producido el transvase y los hábitos de la saga familiar se habían incorporado a nuestra vida. Unas eran de corte positivo otras no tanto y algunas terriblemente nefastas.

Todo eso, más la influencia del medioambiente, la cadenas del adn, las posiciones planetarias a la hora del nacimiento y memoria akashica que traíamos como parte de nuestro bagaje kármico, configuraron el ser humano que hoy somos. Pero la vida es imparable hasta que finaliza así que al cabo de un tiempo, comprobamos ciertos errores de base y decidimos cambiar los viejos moldes. Lamentablemente la inversión no será fácil, comprendemos que el esfuerzo será trabajoso, se trataba de dar la vuelta a situaciones de rancio abolengo en nuestra mente, así que los primeros intentos no tendrán un éxito muy prolongado y caeremos de nuevo muchas veces en nuestro antiguo sistema. No hay que desanimarse, siempre hay una estratégia, que nos dará la realización del deseo.

La pieza clave del éxito es: el hábito,es decir, la constancia y la fe en nosotros mismos. Cuanto mas deseos tengamos de cambiar, cuanto mayor sea el entusiasmo con más facilidad nuestras neuronas aceptaran el cambio y lo incorporaran al organismo. En muchos casos la “impaciencia” será un gran enemigo a vencer, es uno de los ropajes con que el Ego se manifiesta, y es que en realidad la impaciencia es una forma de resistencia al cambio. Es la antitesis de la humildad y el método.

El hábito es el planning de nuestro cerebro, el lenguaje de nuestro espíritu que canaliza la dirección del enfoque correcto de la energía, para actuar basándose en actuaciones ya conocidas y repetidas continuamente. A mayor numero de repeticiones más facilidad en actuaciones. Al principio, esta “Nueva conducta” será inestable y con grandes oscilaciones pero a medida que se va repitiendo, se abren conductos de seguridad que se iran fortaleciendo, llegando incluso a superar los hábitos anteriores. Solo la repetición continúa de los actos, la práctica metódica del objetivo dará el éxito y la garantía de cambio.
Hay dos condiciones esenciales para tener el éxito en nuestros proyectos mágicos: el deseo y la repetición.
Ya vimos que el deseo mueve la voluntad activa la intención y origina la magia. Sin deseo no hay magia, igual que sin atracción no hay pareja.

La repetición es lo que da poder al hábito, es la estabilidad, la promesa de continuidad, le logro fluido, la mente enfocada hacia un objetivo definido.
Los grandes maestros y sabios de la humanidad siempre recomiendan lo mismo: en aquello que creas, mantente firme, es la clave de la realización. Nosotros desde aquí mágicamente os decimos, no importa que sea poco o mucho, el objeto de nuestro deseo, lo que importa es la constancia con que mantengamos la línea de trabajo de aquello que decidamos lograr. Cuanto mas entusiasmo pongamos en conseguir nuestro objetivo, más firmeza de carácter adquiriremos mas luz generaremos y eso es magia.

Tomado de esquinamagica.com

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Comentarios

Creo que no solo basta la fe y el habito, sino hay que agregarle la esperanza y el amor, por que para alcanzar esta ultima virtud, hay que tener fe y si se tuviera, no se podra alcanzar la esperaza en alcanzar el ideal. Hasta pronto amigos. Felix Canales

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