Leonardo Da Vinci, sus otras mujeres

El amor por la Mona Lisa nos ha impedido contemplar otras mujeres pintadas por Leonardo. En el año 1848 instalado el artista en la corte de Ludovico Sforza en la ciudad de Milán decide pintar a la mujer de su patrón.

La cautivadora mirada de esta bella mujer se prolonga en el tiempo dejando ver un intenso y tranquilo espíritu. El contraste con la bestia que posee en sus manos: ¿es una intencionalidad expresa del pintor?. ¿De quien nos habla a través del sanguinario animal que rodea su cintura?. ¿Es el gran Sforza?. En esos años él dirá: “hago que lo intangible se vea tangible”.

El paso del tiempo nos ha legado un bello recuerdo. ¿Quién ha sobrevivido?. ¿La bella mujer?. ¿El monstruo extraño e indescifrable?. ¿O la inteligente idea de ver lo que esta detrás de las ambiciones humanas?

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